miércoles, 25 de enero de 2012

Parte 24

Días de atenciones sin precedentes, de búsquedas que nunca se hubiesen esperado, de una entrega que, posiblemente, a Angel le pareciese poco pero que no era tan mínimo como creía. Los momentos se sucedían uno tras otro, los cómicos, los tiernos, los habituales... Momentos que empezaban a formar parte del album particular de Verónica. Aquel en el que se perdía bajo las estrellas, mirando al cielo como embobada, en su mundo... En aquel que se refugiaba para evitar las hostilidades diarias de unos y otros, de discusiones absurdas que se buscan en momentos de monotonía, de agobios constantes, de malas caras... Aquel mundo que le hacía volar, respirar, sentirse libre.

Por primera vez en su vida sentía respetarse a si misma como nunca antes lo había hecho, sentía que lo realmente importante era ella y no los demás, estableciendo así unas prioridades que años atrás eran impensables, inalcanzables para ella. No siendo altiva porque no tenía un motivo para ello, pero sí sabiendo que primero estaba lo que sentía, lo que necesitaba y lo que quería. Para el resto tambien había tiempo.

Aquel día en que sintió el mundo a sus pies, esa mañana mágica, de aire renovado, sol en su rostro que a veces tanto le incordiaba. Ese día fue entre cómico, emocionante y sincero. Fue el día en que sintió por primera vez entrar en su habitat, como si le hubiese abierto las puertas tanto al cielo como al fondo de su alma. Un plan normal que ella hubiese hecho por sí misma pero con otro signficado, con otro tono diferente. Sentada en aquella piedra no podía pensar en nada, solo admirar. Grabar en su retina lo que necesitaba ver cada mañana al despertar. La sonrisa donde se hallaba la paz, la tranquilidad de sentir la vida en cuerpo ajeno. Todo cobraba otra nota en la partitura de su banda sonora.

Pasó momentos tambien carismáticos y emblemáticos con Jorge, de risas, de fantasía, de ingenuidad compartida... Poco a poco se conocían. Verónica sentía un cariño especial por aquellos ojos verdes, era algo extraño que ella aún no conseguía definir... No le necesitaba en su vida pero tampoco podía dejarle marchar de ella.

A su lado se sentía protegida, con energía y ganas de hacer muchas cosas... Pero a veces notaba como si estuviera constantemente enseñandole a algo que no sabía muy bien qué era. Él solo quería soñar, vivir en ese cuento maravilloso que había empezado a escribir al conocerla, como le decía, pero ella le golpeaba una y otra vez con pequeñas dosis de realidad. Aún así él se levantaba una tras otra, seguía, continuaba, volaba... "no me imagino mi vida sin ti"... Le decía cuando ella se disponía a pararle los pies del levantamiento del suelo...

Ella tenía claro, clarísimo lo que sentía por el uno y por el otro pero nunca lo diría a ninguno... Ellos lo sabían. No necesitaba las palabras... Sobraba con las miradas, los gestos... Los momentos. Las sonrisas imparables durante el día, durante la noche...


Sentía la felicidad por todos lados, era incapaz de romper todo aquello. Existía la confianza suficiente para dejar los corazones en manos ajenas, tanto los de ellos en ella como el de ella en ellos... Pero el de ella se iría solamente tras unos pasos... Tras aquellos pasos que le devoraban la vida al verle marchar, que era un quiero y no puedo constante. Que el aire se le escapaba tras sus ojos.

Las verdades cuestan media vida...

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