Pasaron cerca de cuatro meses. Meses inundados de esperanzas, de sueños, de pesadillas, de temores, de histerismos, de "relación" en el más amplio sentido de la palabra...
Ángel realizaría muchos cambios en su vida, a toda prisa, como si todo tuviese que ser ya, cuando antes no podía ser en un chasquido de dedos. Su calma principal se iba marchando a medida que pasaban las semanas y Verónica sentía una impotencia fuera de lo común. Ella tambien tenía temas pendientes que solucionar. Lo que en un principio todo parecía fluir con normalidad, llegando a acuerdos verbales y teniendo una cierta tranquilidad, sin querer se estaba convirtiendo en su propia carcel. Cada día que pasaba se sentía más y más sola. Encerrada. Atada. Con ganas de explotar solo con guardar la respiración. Por momentos quería huir de Angel y otros hacia él. Se convertía en un huracán de sentimientos sin expresar, de una manera de ser sin desarrollar, de un no saber lo que estaba bien ni mal.
Tuvieron sus más y sus menos hasta que ambos parecieron comprender que el momento estaba siendo demasiado tenso para los dos. Que cada uno por su lado tenía su mente ocupada en una u otra cosa. A veces hacían vida de pareja. Aquellos primeros días en que se levantaban juntos, o se daban la vuelta y estaba la cabeza del otro... A ella se le hacían muy raros. No se sentía cómoda por momentos. Otros sí. Pero en su mayoria dejaba de ser ella para convertirse en una niña llena de complejos y temores. Angel era él, como a ella le gustaba, sin fingir nada. Ni buenas caras, ni malas... Simplemente era él.
Verónica detestaba el agobio y la saturación pero de él nunca se saturaba. Tenía un don diferente para hacer que ella quisiera más y más de el. Aún sabiendo que él rechazaba cualquier tipo de compromiso. Pero por las situaciones que estaba viviendo era como si necesitase que él estuviese ahí. Aunque tiempo atrás pasaba del mundo incluido él. Ni ella misma se reconocía. Cuando ya todo parecía llegar al final de la pesadilla, o al menos a ver alguna luz al fondo del tunel, volvía un poco a sus inicios. A lo que ella era. A su manera de espaciar, de pasar, de dejar... No quería atar, ni atarse a nadie... Aunque Angel no era un nadie cualquiera... Era su vida...
Aquella semana, amigos que habían estado pasando día sí y día tambien frente a su mirada, se alegraban de ver el ingenio de nuevo, de ver aquella manera de Verónica de esquivar y torear cualquier situación. Solo era su máscara. La de siempre. La que se ponía para quitar cualquier tipo de preocupación a su alrededor. La exaltación de la ilusión y exageración de energía... En algún momento frenaría la locomotora de su mente y su corazón. Los que se estaban pegando prácticamente las veinticuatro horas del día, incluso teniendo al hombre de su vida en frente...
Los mensajes, los correos de la gente cercana eran para enmarcar pero a ella solo se le ocurría una respuesta.... VIVELO TU y despues me lo cuentas... Solo encontró refugio en la mirada de una persona. De esa persona...