martes, 10 de enero de 2012

Parte 22

Jorge llevaba todo el día sin dar señales de vida, sólo un mensaje al despertar, frio, seco... De esos que te dejan un poco sorprendido. A pesar de parecer que no, éste era demasiado listo a veces, al llegar la tarde Verónica cogió el teléfono y le llamó, extrañamente, le echaba de menos. El chaval así le dijo.... "¿no decías que necesitabas echarme de menos?"... Chico listo, sí. Eso a ella la enfadó aunque no se lo hizo ver. Porque echar de menos para ella no significaba tanto como quizá el habría entendido. A sus amigos tambien los echaba de menos aunque nunca les dijese nada, o si. Ella se refería a otro tipo de ausencia.

Las conversaciones con Angel no dejaban de parecer un sueño, algo irreal, él decía que era el mismo pero con ella, al menos, no había sido así antes, si había tenido sus pequeños detalles, sus momentos líricos que a ella le encantaban, pero nunca tanto como ahora. Tanto hablar les llevó a un tipo de conversación más profunda y habitual en ellos, las preguntas, las dudas, los malestares... Como siempre. Juntos no podían estar porque acababan así pero separados tampoco porque acababan peor. Diferencia de opininones, puntos de vista muy dispares de la vida, él se empeñaba en ser realista cuando lo que ella veía no era realidad sino que él vivía en su mundo de fantasía... Ciertamente era mejor que él viviese así para no hacerse daño, pero ella, que a veces era de impulsos irrefrenables, se consumía en su interior por los nervios, porque sentía en ocasiones que aquello continuaba por pena y no por lo que debería ser, por seguir manteniendo la vida que les daba a ambos.

Angel se había desencarrilado de lo que ella quería, totalmente. La verdad, ella era muy compleja, sabía lo que no quería, pero no sabía lo que quería. Tenía tantos miedos como los suyos. Por momentos cogería un avión junto a él y se iría a cualquier punto del planeta donde no les encontrasen, pero en otros pensaba si realmente serían felices. Pues volviendo la vista atrás, viendo lo que le había sucedido anteriormente, ella no quería que pasase lo mismo en esta ocasión, intentaba no cometer los mismos errores pasados.

Angel se sentía impotente por no poder dar un simple gesto como era un café en cualquier cafetería, o salir a cara descubierta por cualquier punto de la ciudad, Verónica lo entendía perfectamente aunque le doliesen esos gestos. Se preguntaba si en algún momento serían capaces... los dos.

Aquel amigo común, un día le contó una historia a ella, la historia de cómo se fraguó su actual relación. Le contó que él no sabía que estaba enamorado de ella, que sus amigos le decían que era inalcanzable y que se olvidase del tema, mientras él seguía con su vida, con su pareja, con sus planes de matrimonio y demás, sin haber tenido nunca un contacto físico con la que ahora era su mujer, los dos de repente se dieron cuenta que eran el uno del otro, sus vidas giraron bruscamente y terminaron casados, enamorados y con una familia en casa. Verónica tampoco buscaba eso pero... ¿y si era lo que les deparaba el futuro?... Una sorpresa, un giro de 360 grados... Si así era, no se debía forzar la máquina, se debía dejar fluir... Que pasase lo que tuviese que pasar. No era un vivir el momento, era seguir luchando por lo que le hacía sentir viva. Al menos para ella. Sin forzar, estando.

Para ella vivir el momento significaba coger aquella noche al hombre más deseado del lugar, aprovecharse los dos de sus cuerpos y mañana si te he visto no me acuerdo. Vivir el momento era eso, el aquí y ahora, nada más.

A veces sentía que le estaba revolviendo la existencia y tenía la necesidad de huir, pero si lo hacía...

Era la fuente inagotable del deseo, del amor, de la dulzura, la pasión... Esa pasión que les llevaba a veces al odio... La alegría de sus vidas, el sol entre las nubes negras, el motivo por el que sonreir cada día. Ninguno podía negarse ese privilegio, ambos lo merecían... Ella, según Angel, no se valoraba lo suficiente, pero sabía que sí, se valoraba tanto que sabía que merecía ser feliz, a trocitos, o la vida entera con él... Sea como fuere, su felicidad residía en su sonrisa, en sus ojos, en su mente, en su cuerpo... Aunque injustamente pero de forma comprensible pasase a ser la mayor pesadilla de su vida, como él le hacía sentir a veces.

Ella no le pedía que se aclarase en cuanto a lo que él entendía, sino que se aclarase en cuanto a ella, si era su amiga, su confidente, el motor de su vida, una simple rueda... Solo quería eso, que él tuviese claro si podía o no vivir sin ella, sin su presencia, sin sus risas, sin su comprensión, sin sus oídos... Sin sus brazos, sin sus besos... Sin aquellos momentos de cuento que juntos escribían en amanceres y noches sin remordimientos... Sin esa ilusión diaria de hacer sonreir.

Faltaba poco para cumplir aquel año que Verónica llevaba intentando conquistar lo inconquistable... Un año de tortura, de indecisión, de contradicción... De lo más bonito que había vivido hasta ahora. De las risas, de los sueños, de los descubrimientos, de los besos, de las caricias... De poner bandas sonoras a esa película... Nunca había soportado tanto... Nunca había aguantado nada de aquello a nadie. Ni si quiera con Andrés, éste se había dado cuenta irremediablemente de lo que significaba para él en un momento de angustia y decidió ir tras sus pasos, pero ella nunca lo pidió, ni lo insitió, ni lo buscó... Ella seguramente no había estado tan enamorada como parecía o quería obligarse a estar por  agradecer tanto que le había dado, mostrado en un momento puntual. Por pena... quizá.


Y ahora... Ahora sabía lo que amaba, aunque quizá no lo que quería... Le venían a la mente los ojos... Los verdes y los marrones, las sonrisas del uno y del otro... Imaginando un plan mejor... Pero se le escapaba... Se le empezaba a ir de las manos y a descontrolar...

A Jorge posiblemente nunca le habían hecho sentir la necesidad de tenerle cerca, le hicieron sentir tan mal que a ella no le extrañaba nada que tuviese aquel iman hacia su presencia. Seguramente ella no era la mujer de su vida, pero tampoco la que tenía al lado. Debía empezar a plantearse lo que quería hacer y conseguir... Pero no quería ser ella la causante... Intentaría ser su amiga y suavizar todo lo que pudiera hacer daño...

Verónica nunca daba de lado a nadie... Y menos si lo necesitaba...

No hay comentarios:

Publicar un comentario