"Por fin llega el día..." pensaba Verónica aquella mañana al despertar. Llegaba el momento de ver su rostro perfecto, su sonrisa reluciente y pícara, sus ojos llenos de tanta alegría como temor, escuchar su voz varonil con aquel tono que a ella tanto le gustaba. Era el día en que terminaba la tortura de semanas anteriores, de días de lágrimas sin risas que hicieran de pañuelos, de falta de oxígeno por no tener su aliento. Momentos despues de escuchar aquella música que tenía como despertador... "Buenos días. Que empieces el día con una sonrisa." Mensaje al movil, su cara iluminada para todo el día. Mantuvieron aquella corta conversación con tanta, o más ilusión como en sus inicios. El cuerpo de ella se llenaba de vida en dos segundos, pensando que en unas horas podría volver a rozar sus delicados labios.
Mientras pasaban las horas, intentos de unos y otros por reclamar la atención de la chica, ella se centraba en la única estrella que la cegaba en aquel momento. Su luz. Hablaron de todo, del tiempo que habían pasado lejos el uno del otro, él decía haberse acostumbrado a no verla intentando dar más importancia al hecho de que al verla se le iría todo a los pies. Verónica ya iba conociendo sus diferentes y complicadas maneras de halagarla, se resignaba ante la lírica que le enredaba en sus conversaciones haciéndolas tan entretenidas como malinterpretadas. "Y decían que el primer año era el más dulce...ja", pensaba ella para sus adentros mientras se dibujaba una sonrisa sarcástica en su cara.
Hablaron tambien de otro tema que quedó estancado momentos antes de su marcha, de cómo se habría fraguado aquello. Verónica intentaba quitarle hierro al asunto, hacerle reir, como siempre, que no tomase la vida de forma tan dramática. Le contó verdades a medias para que él dejase de preocuparse por cosas que no iban a suceder, pues ella no lo permitiría. Por mucho que le doliese, no permitiría que tuvieran que pagar sus errores. En aquella época, ella prefirió guardar silencio, sus lágrimas en una bola de papel, tragarlas y digerirlas de la mejor manera posible. La tranquilidad debía reinar en su mente. Y aquello le descolocaría por completo provocando la huida fugaz. Ciertamente, no fueron momentos fáciles para ella y por eso, desde el primer segundo, decidió plasmarlo en su piel, sin saber dónde ni la forma, pero tenía claro que lo que perdía en aquellos instantes debía figurar en su vida de alguna manera y no sólo en su silencio. Se hubiese llevado el secreto a la tumba, pero era injusto callar algo de esa magnitud. Al contarlo, sabía que la reacción de Angel sería la que fue y la que después contaría que sería. Por ello pretendía no contarlo jamás. Su intención era que fuese, el secreto de su piel.
Pasaron página a aquello entre risas, banalidades y demás bromas, como solían hacer. Comenzaron a pensar en ese momento en que descargar toda su angustia por la lejanía de sus cuerpos, que no de sus corazones. Horas despues tendrían lo que tanto anhelaban entre sus brazos, su calma y tempestad unidas en una misma persona, la bipolaridad del amor, sus contradicciones, sus imperfecciones, sus incoherencias. Sobre todo la tozudez de ambos en no mirar, no destaparse los ojos.
Sus cuerpos se encontraban de nuevo, en la clandestinidad que otorga un lugar incierto, un punto inconcreto del mapa, se besaron con tal furia y pasión que parecían estar guardando su mejor manjar entre sus bocas, sus miradas se encendían de tal manera que la compañía eléctrica podría haber apagado las luces de media ciudad y se seguiría viendo con total claridad. Suspiraron al sentirse, un torbellino de sensaciones plagaba sus mentes, sus manos eran incapaces de estarse quietas, sus brazos querían amarrar lo que momentos despues tendría que marchar. Apenas hablaron, no se dijeron nada. Los secretos que sus ojos gritaban por una vez rompieron el sello, pero era un secreto. Aunque aquello ya se lo habían contado entre líneas.
Un nuevo e intrigante capítulo volvía a sus vidas, sin tensiones, sin lamentos, bordando tantas sonrisas como sueños. Sin futuros, sin pasados.... Viviendo su momento.
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